La realidad es que, aunque usted no sea médico o científico, no se sentiría muy seguro de inyectarse con unas células inducidas con virus que potencialmente podrían formar tumores o desarrollar enfermedades del ADN fuera de nuestro control. Pero no se desaliente, sabemos eso y estamos tratando de utilizar los métodos más seguros para la inducción. De una forma u otra, existen en el horizonte diferentes métodos seguros para obtener sus células de grasa o de médula ósea e inducirlas a transformarse en células embrionarias, o mejor dicho en algo parecido a células embrionarias.
La ventaja de las células inducidas o CIP es que pudieran transformarse en cualesquiera células que sean necesarias; por eso el procedimiento recibe el nombre de pluripotencalidad.
Solo imagine en un futuro cercano ir a una clínica de células madre, donde colecten de forma fácil y sin complicaciones células de su grasa, médula ósea, o mejor aún, poder tomar una muestra de su orina en un recipiente especial o raspar delicadamente su piel y pasar una cinta adhesiva, colocarlo en un dispositivo especial y enviarlo. Después, puede decidir cuándo desea hacerse el procedimiento y también si quiere guardar las células sobrantes en un banco de tejidos para utilizarlas posteriormente en un segundo procedimiento o en un futuro, para tratar una enfermedad diferente. El riesgo del procedimiento sería mínimo y la comodidad, máxima.

Además, estas células podrían utilizarse en experimentos para conocer como se comportarían diferentes medicinas en embriones sin necesidad de aplicarlas directamente a estos. Desde el punto moral y ético, estaríamos un paso adelante para evitar la destrucción de una potencial vida, con independencia de nuestra fe y creencia; en otras palabras, es mejor precaver que tener que lamentar.
Durante la visita de seguimiento, había desaparecido el dolor del cuello al igual que el de los hombros y había recuperado casi el 90 por ciento de movilidad. Y había recuperado el color del cabello, después de más de 10 años con abundantes canas.
Este caso ejemplifica el poder desconocido para nosotros de regeneración y reconstrucción de las células madre. Cada uno de nuestros casos está detalladamente registrado, grabado y documentado para que los detractores de las células madres no argumenten que son ficticios.

La pregunta es cuán lejos estamos de lograrlo; la respuesta, no tanto.

A pesar de que el premio nobel sobre este descubrimiento fue entregado en 2012, ya existen en diferentes países –Estados Unidos, Israel, Australia y Gran Bretaña– estudios clínicos muy promisorios, sobre todo para demostrar el grado de seguridad del proceso.
Aunque la actual aplicación clínica de células madre se realiza con “manipulación mínima” en su gran mayoría, como es de rutina en nuestro Instituto de Células Madres de Miami y en muchas otras instituciones en los EEUU, sigue siendo menos del 2 por ciento de la aplicación potencial que podría beneficiar cada año a miles de pacientes. Lo más controversial es que aunque las CPI pudieran expander aún más nuestros horizontes, no sabemos cuánto tiempo tardarían los seguros y la comunidad médica, en aceptar su increíble rango de beneficios y seguridad. Mi analogía favorita sobre el desconocimiento del potencial de las células madre por el gobierno, la comunidad médica y la población es que si hubiera habido tantas dudas para aplicar el motor de combustión, aún andaríamos a caballo.•